abril 26, 2010

Simples y felices

Ay no, que ya tengo sueño, quiero ir a mi cama a dormir mejor. No, si me dejaron la entrada reservada en boletería, estoy “cagá”, tengo que ir igual…bueno... bailaré.

Cuando llego, Ana y la Dan ya están en el Galpón, ron en mano, moviéndose al ritmo de las cumbias que suenan en el local. Yo aún vengo media dormida, mucho frío para una cerveza y no tengo ganas de tragos fuertes… “Uys, sí, esa minibotellita de tinto está rebuena pa’l frío y pa’l sueño, deme una, por favor”… y en ese mismo instante, perdí toda clase de glamour con mi petaca de vino tinto metida en el bolsillo del jeans.

Bien, aún no sale Chicho Trujillo. En el escenario suena Combo Ginebra y la Ana se ríe con cara de culpable al oír “Porque eres mala de adeeentrooo…”. Nosotras a su vez nos reímos al mirarla con cara de “Tú…¡culpable!”. “Filo amiga, digamos que has hecho justicia por el sexo femenino. Sí has sido como eso, nuestra justiciera “... y ya vamos como en el séptimo salud de la noche. Es que la Ana nos es de cosas a medias, siempre fiel a sí misma, toma la vida así, como se le presenta y no le hace el quite a nada aunque ello signifique, como ella misma dice, tomar un montón de malas decisiones. Pero bueno, hoy está de vuelta del limbo y de los suburbios emocionales, con la misma sonrisa que yo recuerdo del día en que nos hicimos amigas en el jardín de la casa de mi abuela, cuando ambas teníamos unos 6 años. Hoy estamos juntas de nuevo, con sus mismos ojos brillando como si recién descubriera el mundo. Aunque en realidad a nuestra querida Ana la tenemos aquí sólo en cuerpo porque la sonrisa que tiene en la cara más estampada que la del “Guasón” confirma nuestras sospechas… otra vez está pensando en Manuel, cada segundo, está más por allá, que acá junto a nosotras, conectada con su nuevo amor.

Y ahí estamos, métale cumbianchando cuando la Dan comenta “esta vez podríamos haber venido con alguien para bailar” (como si alguna vez hubiera faltado con quien bailar) y no hace más que terminar la frase cuando alguien toca el hombro de Ana interrumpiendo su pensamiento n°2155 del día para Manuel. “¡Holaa!”… “¿Qué estos no son los tipos que conocieron el miércoles? ¿Qué onda Dan, pide y se te concederá? Ahí llegaron los bailarines, el mundo pa’ chico”.

Por fin sale al escenario Chico Trujillo y desde entonces todo es un enredo de cantos, gente bailando cumbia, de cervezas, la Ana pensando en Manuel y de mucho mucho calor. El galpón está repleto.

Las niñas vamos por más cervezas, los niños se quedan esperando, el gentío es tanto y nuestra orientación tan repoca que nunca volvimos a encontrarnos sino que arrancando de la multitud, que literalmente estaba dejando la escoba en el centro del galpón, terminamos exactamente en el lugar opuesto a donde debíamos llegar. De pronto “Hola”…”Hola…¿Cómo están?”…. “Chicas, son los fonderos”… “Oye Ale, ¿No será mucho? Ya estamos más populares que la fonda, quizás deberíamos empezar a quedarnos más seguido en la casa, no?... qué vergüenza”, nos miramos duditativas y respondemos al unísono “Ehhh... no” y vamos con el salud número dicecialgo de la noche.

El resto fue más baile y un sin fin de revelaciones filosóficas que nos llevan a sentenciar que somos un trío de mujeres felices… ¡Salud por eso!... Ah sí…cómo olvidarlo, y de conversaciones de y con Manuel cuyos amigos disfrutaban de su presencia corpórea porque ciertamente su pensamiento y demases andaban lejos, bien lejos, encontrados quien sabe dónde con los de nuestra ausente Ana.

Son casi las cinco de la mañana y la música para de sonar, las luces se encienden, Ana ya está en la puerta esperándonos. Una vez fuera les pido que me acompañen, cruzamos la Plaza Brasil, no sin antes detenernos en los juegos infantiles donde la Dan decide superar su vértigo al tirarse osadamente por el rebalín. Obviamente, la acompaño en su acto extremo. Llegamos al otro lado de la plaza y no me cuesta nada encontrar exactamente aquel árbol. "¿Qué onda? Qué hacemos aquí?".... “Vengo a desenamorarme” les contesto. “Aquí mismo, en este mismo árbol, hace poco más de un año, comencé todo cuando decidí que estaba enamorada. Este es el lugar preciso para desenamorarme. Soy literaria, no puedo terminar una historia si no tengo un final, venimos a escribirlo”. Saco mi minibotella aún con un resto de vino y la lanzo con todas mis fuerzas contra aquel enorme tronco. ¡Paf! La botella se devuelve intacta sobre mí… ¡Mierda!... repito la acción una, dos, tres... ¡Cinco veces!… el resultado es el mismo "¡¿Qué onda?! De qué están hechas estas cosas?”… Las chicas ya se ríen de mi patético intento de final literario cuando opto por poner la botella en el piso y quebrarla con el taco de mi bota… por fin se hizo añicos en un segundo, rota al fin, con el vino derramado sobre la tierra y con mi absoluta satisfacción de libertad, todo en un segundo…el mismo segundo en que oímos gritar a la Dan “¡Cresta! ¡¿Quién dejo una poza de agua en medio de la plaza??!!” Y ahora soy yo quien no puedo parar de reír al ver su pie metido una poza llena de barro. Y así nos vamos, intentando caminar entre retorcijones de risas, con una ex-mujer mala de adentro, hoy absolutamente enamorada, con la Dan y su vértigo superado y decidiendo que es una mujer completamente feliz a pesar del pie izquierdo lleno de barro. Y yo, por fin, feliz con mi final escrito.
- Y al final nunca más vimos a nuestros bailarines…
- ¿Cómo que no? Si hasta pasaron por el lado nuestro y ustedes ni los pescaron. Además, nos llamaron al salir y tampoco les respondieron. Yo tenía un final que realizar así que ni me detuve… ¡¿De verdad nunca los vieron?!
- Mmmm…Nooo!
- Jajajajajajaja…
- Oye les dije que Manuel…
- Mmmmm… siiiiiiii…
- Ahp
- Jajajjajajaa
- Ya vámonos en este taxi que nos está esperando…
- Buenas noches, qué noche… vamos a Santa Isabel…pero váyase por esta calle… cómo es que se llama… esta….mmm… chicas…cómo se llama…esa que está ahí… ahí po…. por Santa Lucía… esa que se llama…. Pucha… cómo era que se llamaba si yo sé…. Bueno usted me entiende no?
- Si
- Bien…por ahí…

Es lo bueno de los taxistas…. A las cinco de la mañana siempre entienden todo…



- Oye Ale, y al final, ¡Cómo rompiste la botella? Es que como estaba ocupada metiendo el pie a la poza de barro, me perdí esa parte.
- Ahhh…na... la pisé.
- Aahhh…. Entonces ¿Te desenamoraste?
- Así es… Absolutamente.
- ¡Buena!... Que bueno que somos mujeres felices al fin…
- Si, fue una buena noche…

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noviembre 02, 2005

Aquellas resacas en Curanipe...las recuerdan?? Apuesto que sí


"Aguaaaa!" Recuerdan? Las primeras palabras al despertar en Curanipe, eso si no fuimos a Costa Madero la noche anterior porque ahí la caña es mayor y nuestras primeras sentencias matutinas a la 1 de la tarde son : "Aahh! Siento moriiir!! Me duele la cabecitaaa!, `toy herida...de guerra" y como siempre hay una o dos en mejores condiciones empieza el show. Se toma la cabeza de la víctima y empezamos con el canto: "Le duele la cabe-ci-ta, le duele la cabe-ci-ta".

Pero volvamos a una mañana normal, cuando una de nosotras 5, cuando aún eramos 5 en la casa, despertaba primero y tomaba la botella de dos litros que la noche anterior, alrededor de las 5 de la mañana (pucha que nos sigue el número 5), y en el último suspiro de consciencia, después de comer todo lo que quedaba en la olla o en el horno; en un acto completamente visionario, o quizás fruto de años de experiencia, llenamos con agua al menos 2 botellas grandes. "Aguaaaa!" y empieza a sonar: glup, glup, glup... Aún ni siquiera somos capaces de abrir nuestros ojitos, la botella se alcanza por mero instinto y con mucha solidaridad se hace llegar a la próxima herida de batalla. Como siempre fue una ardua batalla y salimos victoriosas, demasiado victoriosas. "Somos mujeres independientes del siglo XXI", consecuencia: Las liñas nos compramos 5 litros de Lomas de Cauquenes, o Valle Deleuque cuando el bolsillo empieza a escasear, lo que es bastante común. ...y eso sólo para comenzar.

Recuerdan aquella vez que fuimos a "Costa Madero" y llegamos tan prendidas que con la Maca que dormíamos en la pieza del lado, nos dio con que queríamos dormir todas juntas y agarramos un colchón que tiramos en el piso a los pies de la cama de 2 plazas donde dormía la Chikis, Bruja y Sandra. Nos instalamos ahí, encima de los bolsos, zapatos y la ropa, ni siquiera quedó bien estirado, y ahí nos dormimos. Ni las moscas entraban a la pieza. Al otro día la Tía Paty abre la puerta y grita dulcemente: "Oye, Curagüilla!" y las 5 contestamos al unisono: ¿Queee?....Mmmm...A quién le dice?? jajajaja.... Otra vez la Tía Paty no se puede enojar con nosotras, aunque eso no es impedimento para comenzar a escuchar: "Esta pieza esta hedionda, abran esa ventana", " No les da vergüenza", " Son unas curagüillas, con que cara voy a bajar yo al pueblo ahora?". Lo más gracioso es que no baja nunca. Pero así nos gusta y así aprendimos a conocerla y a quererla: "Yaaa, para qué se enoja, si igual se ríe con nostras", típica sentencia de la Brujita.

Esta bien, mucho se reirá pero igual hay que levantarse y empezar a hacer el aseo. Es fin de semana y el tío esta en la casa por lo que es necesario apelar a la solidaridad en conjunto y descanzar por turnos, intentando que nadie se dé cuenta. "Aaay, puedes secar la loza tú por favor que parece que a mi se me va a caer", "Ahhh, pero tú haz la ensalada porque a mí me esta dando asco", "Estoy mariada--->barre lentito no más", " Recoge la basura tú que yo no me puedo agachar". Pero al final, la tarea siempre queda hecha, más nos vale o sino mejor nos olvidamos de otra noche de carrete.

Y eso que en Curanipe no hay caña... ¿Cuántas veces hemos dicho eso?, muchísimas, todos los años... "Nooo, si da sed no más", hasta que llega aquella noche de disco y la mañana aparece con dolores de cabeza, mareos, y hasta tiritones, por suerte que en todo el mes que estamos allá ese evento se da sólo una o dos veces por persona.



Recuerdo aquel día después de la segunda versión de la "Noche Intergaláctica del Día de la Mujer" en Costa Madero que con Sandra y la Brujis tuvimos que ir a sacar plata a Chanco. Primero llegamos a Curanipe a comprar nuestra botellita de agüita mineral, ahí en los mismos negocios que en la noche nos abastecemos de alcohol, qué ironía ¿no?, de pronto "Ay!...me apuné", el sobrenivel de la cuneta respecto a la calle era demasiado alto en esos momentos. Lenta y pausadamente empezamos a caminar...paró un auto...qué suerte, justo hoy cuando las bolsas de ojeras llegan a los pies y fermentamos por todos nuestros poros, nos llevan tres niños guapos...guapos, guapos...a hacernos las piolas no más..."Mmm..sí...no...ehh". Aún no sé si ese día pasabamos la caña o aún nuestra borrachera, lo concreto es que para mí recién a la vuelta a Curanipe y mientras estabamos en la playa logré unir una frase con la siguiente y la calle dejó de moverse hacia un lado y el otro.Creo que para las niñas no fue muy distinto.

Es realmente deplorable la velocidad de reaccion al otro día, como aquella vez después de un 18 que nos quedamos en la casa de los liños y al otro día la Paulita intentaba comunicarse con nosotras: "Y el Negro dijo.....mmmm...(pausa)...¿Qué dijo el Negro?".

Y para qué hablar de los "Perros negros". Se acuerdan cuando la Brujita se quedó todo lo que quedaba de noche haciendo el aseo en la casa de los niños porque le tenía miedo a Freddy Krueger, pobrecita si la casa brillaba por todos lados y ella seguía limpiando.

Bueno, pero quien no halla tenido perros negros que tire la primera piedra...cri cri, cri cri...ninguna jajaa.

Esa es otra de las cosas que extraño de Curanipe, odio salir en Santiago y al otro día pasar la caña sola, incomprendida completamente, necesito a mis amiguis...pucha amigotas que las extraño, aún cuando la unica comunicación en esos momentos sea: Aaaay!

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