Anécdotas de veranos en Curanipe
La Paz abre el bar, es día viernes y nuevamente nos reunimos allá. Me están gustando estas "juntaciones". Aparecen los personajes, llega Pepe (algún día les contaré sobre él, tremendo personaje) comenzamos a recordar los veranos de antaño, los veranos en Pelluhue y luego en Curanipe. Miles de historias en esas tierras, realmente miles. Y así revivimos alguna que otra.
Ese verano era el primero en que nuestra amigui Sandra iba en calidad de comprometida y claro, nosotras 4, "las amigas de la novia". Por supuesto nos dimos a conocer de inmediato en la familia de Caco la tarde que subimos a la casa para celebrar el cumpleaños de su hermano, bien educaditas, saludamos a toda la familia, nos presentamos como las "amiguis de Sandra" y nos sentamos a la mesa junto a dos más de nuestros amigos, primos de Caco, y una garrafa de "Súper Lomas de Cauquenes" el vino de la zona, y no nos paramos hasta que bajó el último ladrillo. Muy buena la conversa, es hora de irse y muy educadamente hasta lavamos los vasos antes de retirarnos. Sí, nos tomamos los cinco litros de vino entre los ocho y nos paramos en regias condiciones, si tampoco fue tanto. Y claro, como somos tan resimpáticas y caímos en gracia de una, no dudaron en invitarnos al asadito que la familia de Caco hizo un parde noches después para celebrar el cumpleaños de su papá.
Ahí llegamos las cinco, porque claro, la novía venía con un pequeño acoplado de cuatro simpáticas niñas, todas muy amorosas jajaja. Saludamos al cumpleañero y al resto de la familia y muy disimulada y estratégicamente nos ubicamos al lado de la "mesa-bar". De a poco va llegando más gente, llegan nuestros amigos y en la terraza se arma la fiesta. El papá de Caco nos quiere atender bien así que está atento a que nuestros vasos no se vacíen por ningún motivo "¿Ya tomo ponche?,¿Una piscolita?¿Qué se sirve?" y como ninguna quería hacer sentir mal al cumpleañero, vamos poniéndole. Pasan las horas y la fiesta ya está en el punto máximo, a estas alturas la terraza está repleta y vamos con el trencito, el galeón español y hasta el reggeton. Ya nadie sabe quién baila con quién ni quién conversa qué y la Brujita que ya es amiga del cumpleañero, lo bautiza con el nombre que se le conoce hasta el día de hoy "¡Buenaa Tío Partner!".
Caco y yo estamos conversando, entre salud y salud, hablando de la vida, de los sueños, de amores y desamores. Desde la terraza se ve la playa, claro con la oscuridad de la noche no es mucho lo que se ve pero sabemos que ahí está. A estas alturas no sé a cuál de los dos se le ocurrió la idea, lo concreto es que alguno lanzó la propuesta "¿Vamos a bañarnos a la playa?", "¡¡Yiaa!!".
Partimos a buscar a Sandra para avisarle que nos desapareceríamos, claro porque no es cosa de llegar y fugarse con el pololo de la amiga, "Sandra vamos a ir a bañarnos al mar", "Pucha que son jugosos, ya vayan" nos respondió casi sin interés. Así que como teníamos su consentimiento buscamos una toalla por si acaso, llenamos nuestros vasos y partimos.
Curanipe está en la VII región y el frío que hace en la noche es bastante considerable así que el contenido de los vasos era, como decimos nosotros, para abrigarse por dentro. Llegamos a la playa y nos sacamos la ropa. Con el frío que hace allá, en las noches me pongo la ropa interior más abrigada que encuentre así que ese día, mis "carpa de circo" eran de lo menos sexy (para que no crean que andaba seduciendo al novio de mi amiga). La cosa es que estamos listos para ir al mar cuando aparecen unas extrañas luces de colores que iluminan repentinamente la oscuridad de la noche....y no, no eran extraterrestres... eran los señores carabineros "¡Los pacos! ¡¡Cuerpo tierra!!" Y ahí quedamos los dos, pegaditos de guatita en la arena, en ropa interior y obvio, sin soltar los vasos por ningún motivo "Agáchate más, no levantes la cabeza", "¡Ahhh, nos van a pillar!¡Pucha que está helada la arena!" El vehículo se queda un momento, se baja uno con un foco, no nos ve, sube a la camioneta y se van. "¡Uf! De la que nos salvamos! jajajjaa" El peligro pasó así que ¡Al agua se ha dicho! Un par de zambullidas y listo, la misión fue cumplida, rápidamente me seco y me visto. Nos vamos. "Caco vístete". "No, no quiero", "Caco, te vas a enfermar, además no puedes irte así hasta la casa", "Sí, si puedo" y ahí iba mi amigote, en puros calzoncillos y a patita pelada caminando por el pueblo, ¡Menos mal no había gente! "Caco, por lo menos ponte la toalla", "Yiaa, bueno". Llegamos a la casa y entramos por la puerta trasera para que no nos vieran, una cosa es ser un par de jugosos y otra es publicarlo...(Bueno, en realidad eso es lo que hago ahora: publicarlo jajajja...pero son historias de antaño, ahora hemos madurado...creo) Una vez en la casa vamos a buscar a Sandra para contarle la aventura "¿Y Uds?¿¿Se bañaaaroon??", "Sí, si te dijimos que íbamos a la playa", "Ohhh, definitivamente son muy jugosos jajajajaja". "Mmmmm...si...jajjaaa"
Y así termina otra jugosa noche en Curanipe, con la Brujita toda amigota del Tío Partner y con el Caco y yo mojaditos después de nuestra zambullida nocturna en la playa de Curanipe,por fin cumpliendo mi sueño de ser realmente "La mujer del mar". Lo más gracioso es que de los 9 años que veraneo allá esa debe haber sido una de las pocas veces que me he bañado en el mar porque, a parte de ser ultra frío, realmente le tengo temor.
Ese verano era el primero en que nuestra amigui Sandra iba en calidad de comprometida y claro, nosotras 4, "las amigas de la novia". Por supuesto nos dimos a conocer de inmediato en la familia de Caco la tarde que subimos a la casa para celebrar el cumpleaños de su hermano, bien educaditas, saludamos a toda la familia, nos presentamos como las "amiguis de Sandra" y nos sentamos a la mesa junto a dos más de nuestros amigos, primos de Caco, y una garrafa de "Súper Lomas de Cauquenes" el vino de la zona, y no nos paramos hasta que bajó el último ladrillo. Muy buena la conversa, es hora de irse y muy educadamente hasta lavamos los vasos antes de retirarnos. Sí, nos tomamos los cinco litros de vino entre los ocho y nos paramos en regias condiciones, si tampoco fue tanto. Y claro, como somos tan resimpáticas y caímos en gracia de una, no dudaron en invitarnos al asadito que la familia de Caco hizo un parde noches después para celebrar el cumpleaños de su papá.
Ahí llegamos las cinco, porque claro, la novía venía con un pequeño acoplado de cuatro simpáticas niñas, todas muy amorosas jajaja. Saludamos al cumpleañero y al resto de la familia y muy disimulada y estratégicamente nos ubicamos al lado de la "mesa-bar". De a poco va llegando más gente, llegan nuestros amigos y en la terraza se arma la fiesta. El papá de Caco nos quiere atender bien así que está atento a que nuestros vasos no se vacíen por ningún motivo "¿Ya tomo ponche?,¿Una piscolita?¿Qué se sirve?" y como ninguna quería hacer sentir mal al cumpleañero, vamos poniéndole. Pasan las horas y la fiesta ya está en el punto máximo, a estas alturas la terraza está repleta y vamos con el trencito, el galeón español y hasta el reggeton. Ya nadie sabe quién baila con quién ni quién conversa qué y la Brujita que ya es amiga del cumpleañero, lo bautiza con el nombre que se le conoce hasta el día de hoy "¡Buenaa Tío Partner!".
Caco y yo estamos conversando, entre salud y salud, hablando de la vida, de los sueños, de amores y desamores. Desde la terraza se ve la playa, claro con la oscuridad de la noche no es mucho lo que se ve pero sabemos que ahí está. A estas alturas no sé a cuál de los dos se le ocurrió la idea, lo concreto es que alguno lanzó la propuesta "¿Vamos a bañarnos a la playa?", "¡¡Yiaa!!".
Partimos a buscar a Sandra para avisarle que nos desapareceríamos, claro porque no es cosa de llegar y fugarse con el pololo de la amiga, "Sandra vamos a ir a bañarnos al mar", "Pucha que son jugosos, ya vayan" nos respondió casi sin interés. Así que como teníamos su consentimiento buscamos una toalla por si acaso, llenamos nuestros vasos y partimos.
Curanipe está en la VII región y el frío que hace en la noche es bastante considerable así que el contenido de los vasos era, como decimos nosotros, para abrigarse por dentro. Llegamos a la playa y nos sacamos la ropa. Con el frío que hace allá, en las noches me pongo la ropa interior más abrigada que encuentre así que ese día, mis "carpa de circo" eran de lo menos sexy (para que no crean que andaba seduciendo al novio de mi amiga). La cosa es que estamos listos para ir al mar cuando aparecen unas extrañas luces de colores que iluminan repentinamente la oscuridad de la noche....y no, no eran extraterrestres... eran los señores carabineros "¡Los pacos! ¡¡Cuerpo tierra!!" Y ahí quedamos los dos, pegaditos de guatita en la arena, en ropa interior y obvio, sin soltar los vasos por ningún motivo "Agáchate más, no levantes la cabeza", "¡Ahhh, nos van a pillar!¡Pucha que está helada la arena!" El vehículo se queda un momento, se baja uno con un foco, no nos ve, sube a la camioneta y se van. "¡Uf! De la que nos salvamos! jajajjaa" El peligro pasó así que ¡Al agua se ha dicho! Un par de zambullidas y listo, la misión fue cumplida, rápidamente me seco y me visto. Nos vamos. "Caco vístete". "No, no quiero", "Caco, te vas a enfermar, además no puedes irte así hasta la casa", "Sí, si puedo" y ahí iba mi amigote, en puros calzoncillos y a patita pelada caminando por el pueblo, ¡Menos mal no había gente! "Caco, por lo menos ponte la toalla", "Yiaa, bueno". Llegamos a la casa y entramos por la puerta trasera para que no nos vieran, una cosa es ser un par de jugosos y otra es publicarlo...(Bueno, en realidad eso es lo que hago ahora: publicarlo jajajja...pero son historias de antaño, ahora hemos madurado...creo) Una vez en la casa vamos a buscar a Sandra para contarle la aventura "¿Y Uds?¿¿Se bañaaaroon??", "Sí, si te dijimos que íbamos a la playa", "Ohhh, definitivamente son muy jugosos jajajajaja". "Mmmmm...si...jajjaaa"
Y así termina otra jugosa noche en Curanipe, con la Brujita toda amigota del Tío Partner y con el Caco y yo mojaditos después de nuestra zambullida nocturna en la playa de Curanipe,por fin cumpliendo mi sueño de ser realmente "La mujer del mar". Lo más gracioso es que de los 9 años que veraneo allá esa debe haber sido una de las pocas veces que me he bañado en el mar porque, a parte de ser ultra frío, realmente le tengo temor.
